La Casa

BIENVENIDOS A CAN CASADELLÀ

Somos Magda, Josep y nuestros cuatro hijos. Os abrimos nuestro hogar, una casa señorial de tres pisos con galerías laterales y fachada esgrafiada al estilo de las casas de los indianos. Más de 1.200 m² construidos dentro de una finca de 50.000 m². La antigua masovería y la bodega son actualmente nuestra residencia. El resto de la casa es para uso de los huéspedes con 9 amplios dormitorios, 3 cuartos de estar y 2 comedores. Con el buen tiempo habilitamos la era para comidas al aire libre. Disponemos también de amplias salas adyacentes a la masía que pueden ser utilizadas para reuniones o cualquier otro tipo de actividad.

HISTORIA

Según las referencias, la casa ya existía a principios del siglo XVI. El primer propietario fue Antoni Grau Castellà. Hasta mediados del siglo XIX la casa era una masía con explotación agrícola, basada en la horticultura y la viña. A lo largo de tres siglos, la casa va creciendo. El año 1858 la familia Casadellà adquiere la propiedad y hace una gran reforma de estilo “indiano”. Los propietarios eran comerciantes que habían hecho fortuna en las colonias caribeñas españolas. En el año 1918 Josep Botey y Argimon, hijo de Premià de Dalt y perteneciente a la clase industrial catalana de primeros del siglo XX, compra la mansión y hace algunas reformas en el interior, dejando intacta la fachada. De esta época es el jardín romántico de largos caminos de cipreses, almendros y olivos que bordean las viñas y que se mantienen en producción hasta 1970. El año 2006 se hacen importantes reformas a nivel de confort, para que nuestros huéspedes puedan disfrutar de esta centenaria edificación con las máximas comodidades.

EL JARDÍN

La casa se encuentra situada en medio de una finca de 5 ha que incluye huerto, campos de cultivo y bosque de pino mediterráneo rodeado de zonas ajardinadas. Posiblemente el jardín fue un diseño temprano del famoso paisajista Nicolau Rubió y Tudorí, íntimo amigo de la familia Botey. En la finca se puede pasear por amplios senderos que conducen a diversidad de rincones encantadores como el Safareig Rodó, la Pèrgola, la Mare de Déu, el Nierikot, se puede subir a los Pinos por el Torrent o por las Escaleras de los Cipreses y bajar por el camino del Bosquet. Una antigua balsa en frente de la casa ha sido habilitada como piscina. Puedes relajarte tomando el sol o a la sombra de árboles centenarios.

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