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Es una masía de 3 plantas y más de 1000m²
construidos en una finca de 50.000m².
No se conoce exactamente el origen de
Can Casadellà.
Hay referencias de que ya existía
a principios
del siglo XVI. Desde el principio hasta mediados
del siglo XIX, la casa era una masía,
centro
de una importante explotación agrícola, basada fundamentalmente en la horticultura y la viña.
A lo largo
de tres siglos, la casa va creciendo,
pero mantiene básicamente su estructura y aspecto externo. De esta época se conserva todo el interior del segundo piso de la casa, donde están ubicadas las habitaciones de huéspedes.
En el año 1858 la familia Casadellà adquiere
a propiedad y hace grandes reformas, que hacen
tomar
a la casa prácticamente el aspecto que tiene hoy en día. Se trata de una casa de estilo “indiano”, es decir con reminiscencias de las mansiones de las colonias caribeñas españolas. Muy probablemente los propietarios eran comerciantes que habían hecho fortuna
en
Las Américas.
En el año 1918 la familia Botey, perteneciente
a la pujante clase industrial catalana de principios
del siglo XX, compra la mansión y hace algunas reformas interesantes en el interior, dejando intacta
la fachada.
De esta época es todo el ajardinamiento
a base de románticas placetas y largos paseos
de cipreses, almendros y olivos que rodean las
viñas,
que se mantienen en producción hasta los
años setenta.
En el año 2007 se han hecho importantes reformas
a nivel de confort, para que nuestros huéspedes puedan gozar de esta centenaria edificación con las máximas comodidades.